UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRES
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
CARRERA: Filosofía
MATERIA: Filosofía Griega II
DOCENTE: Dr. H.P. Mansilla
NOMBRE: Christopher Daniel Salas La Fuente
FECHA: 15 – noviembre - 2021
TIEMPOS ETICOS EN ARISTOTELES
INTRODUCCION.
-
Aristóteles entiende la felicidad de
otros seres como la satisfacción de placeres, por lo que busca algo propiamente
humano, una felicidad intrínseca al ser humano que lo diferencie de los
animales o plantas, cosa que distingue tres tipos de felicidad: el placer (la
vida de acuerdo con el cuerpo), política (según la retórica vida y de honor) y
meditación (la vida de acuerdo a la razón). Ciertamente mucho se ha hablado de la
ética de Aristóteles, pero ¿cómo se relaciona su ética con el tiempo? ¿Cómo se
manifiesta esta ética en términos perceptivo temporales? ¿Dónde se manifiesta
la felicidad, reflexión sobre el pasado, vivencia presente, o reflexión futura?
MEDITACION
O FELICIDAD INTELECTUAL. -
“El placer
del sabio, la vida del intelecto es la más feliz. También la más placentera,
porque la filosofía encierra placeres maravillosos por su pureza y permanencia,
y es razonable que el transcurso del tiempo sea más placentero para los que
saben que para los que investigan. La vida filosófica es cercana a la actividad
divina, por lo que el sabio necesita pocos bienes externos y es el más amado
por la divinidad.”
Ciertamente es interesante que, si
bien tenemos en cuenta nuestra vida como consecuencia de la evolución, y que
todos los animales han desarrollado sus órganos, piel y cuerpo como elementos
instrumentales para su supervivencia y reproducción, y que para el humano el
gran desarrollo del intelecto, del cerebro sea el elemento primordial y por
excelencia funcional a su supervivencia. Pero a la vez sea el órgano que lo
conducirá a la felicidad, a un placer más grande que todos los placeres, el
placer de la sabiduría. Cabe preguntarse la funcionalidad de ese placer, como
manifestación de la vida misma, el placer por sí mismo, o si esa búsqueda
intelectual tiene una utilidad científica, política-social (como en Marx) o
ética-moral, pero de esto se habla con la culminación de ese placer, cuando el
filósofo ha llegado a ciertas conclusiones que escribe o comparte.
Pero cabe recalcar que el placer o
felicidad que se busca por medio intelectual no queda en un fin, no es un
resultado palpable, si bien tenemos obras concluidas, libros escritos, lo que
manifiesta esa felicidad intelectual no ha sido más que el proceso, el sabio o
la felicidad intelectual que busca Aristóteles estriba en el proceso del pensar
y crear nuevos conceptos, explotar la capacidad de la mente que desde un
principio fue concebida para la supervivencia, y si esta está de alguna manera
asegurada por determinado lapso de tiempo, es la misma mente que va a tener ya
no un uso instrumental de supervivencia sino un uso instrumental de goce,
entonces sería esta la razón de ser del filosofar, brindar la posibilidad de
una felicidad que requiera de pocos bienes externos, unos cuantos libros y un
lugar cómodo para entregarse al estudio, en la soledad o de manera compartida
en la academia.
La meditación o felicidad intelectual
sería una búsqueda de verdad, un proceso de creación de conceptos, un
desarrollo de actividad neuronal, por lo que lo situamos en un tiempo presente,
con cierta mira de futuro, pues en el futuro está la verdad a alcanzar, o los
conceptos armados, o el límite que se ha trazado el investigador o filósofo, un
presente-futuro, que incluso en el momento de escribir este ensayo, se tiene el
futuro como su fin y conclusiones, pero su esencia vive en la búsqueda y
proceso de tratar de relacionar nuevos conceptos con la ética de Aristóteles.
La actividad vital propia del ser
humano es la intelectiva o contemplativa, porque el ser humano dispone de un
intelecto que le permite conocer y querer objetos que no son sensibles. Eso es
posible por la capacidad de contemplación, porque su actividad es idéntica a
sus objetos (cfr. Metaf. XII, 9 i De an. III, 4).
FELICIDAD
POLÍTICO-MORAL. -
“La vida
de la virtud moral en cambio es feliz solo secundariamente porque aquí las
actividades son puramente humanas.”
La virtud moral, según Aristóteles,
es un hábito o facilidad adquirida por la repetición de actos para elegir y
ejecutar el bien honesto, consistente en el medio que se aparta de los extremos
viciosos, siendo propio de la razón, informada y perfeccionada por la
prudencia, conocer y fijar el medio en que consiste la virtud, sirviendo de
principio y de norma general para reconocer y prefijar la naturaleza y
condiciones de la acción moralmente buena o virtuosa.[1]
Entonces si bien tenemos que la
felicidad intelectual está intrínsecamente ligada al proceso, no a un comienzo
ni a un fin sino al proceso, la felicidad que nos trae la virtud moral está
ligada a un momento presente y un pasado. La virtud moral, lejos de ser un
proceso se reduce a un momento crucial, instantes, en el que la persona tiene
que tomar una decisión, una elección, con un razonamiento la persona hace del
decidir un placer, es un instante presente en el cual una opción descarta las
otras, pero el goce también está cuando conocedor en carne propia de las
consecuencias de esa decisión, hay otro razonamiento y reflexión sobre ese
instante decisivo y se reflexiona si esa decisión fue correcta, si trajo
bienes, si fue la mejor, y si hace continuidad del buen habito que hace a uno
virtuoso. La virtud moral encarna en un instante-presente de decisión y luego
una reflexión sobre el pasado, es un presente-pasado.
Del mismo modo, Aristóteles condena
vida basada en honor porque esta vida depende de otros, el mérito atribuimos
otros. La vida por el honor en lugar felicidad fuera de uno mismo. Pero la
verdadera felicidad es ser autónomo, que debe depender de sí mismo. Además, el
honor es efímera, por lo que la felicidad debe ser sostenible.[2]
“Honor
parece algo demasiado superficial para ser el objeto buscado, ya que la opinión
general, más bien depende de los que honran como uno que es honrado; pero
sabemos instintivamente que el bien es algo personal para todos y que
difícilmente nos podemos deleitar.”
El honor de igual manera se sitúa en
un presente-pasado, pues el que honra tiene en cuenta las acciones precedentes,
acciones anteriores que consagran el honor presente, pero en este mismo presente
deben continuarse construyendo acciones que consagren el honor futuro, por lo
que el honor se ancla en el presente en el momento de reconocimiento, pero
también es el momento de su construcción, es un presente de esfuerzo-goce
perpetuo, y si bien no se tiene honor aún, se situaría un presente-futuro, en
el que se procura acciones presentes para procurarse un honor futuro. El honor
es un perpetuo esfuerzo en el presente con miras a pasado y futuro.
PLACER O
FELICIDAD DEL CUERPO. –
La búsqueda del placer es una forma
de «vida bestial», con lo que, al hombre en su estado primitivo,
pre-civilización, animalidad. La felicidad del cuerpo es un eterno presente, su
satisfacción se da en el presente, si bien uno puede procurarse por medio de la
razón felicidad corporal futura, es y se queda en el presente, una vez
finalizado el goce, ni siquiera la reflexión del pasado es tan viva o de cierta
virtud, no hay más que su constante búsqueda en un momento presente vivo, lo
que es natural, pero de la alguna manera condenable para el ser humano pues
significa muy poco uso de la razón en presente.
CONCLUSIONES.
-
Se tiene por consiguiente el
siguiente cuadro temporal y esquemas:
|
MEDITACIÓN O FELICIDAD INTELECTUAL |
Proceso presente-futuro |
|
FELICIDAD MORAL |
Presente-pasado |
|
FELICIDAD POLÍTICA-HONOR |
Esfuerzo-presente / merito-pasado /
procuración-futura |
|
PLACER O FELICIDAD CORPORAL |
Presente perpetuo |
|
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Gráficos: Elaboración propia
Nótese como se sitúa el goce en la
felicidad intelectual y en la felicidad moral, en el proceso, en la felicidad
intelectual el goce está en el proceso de llegar a una verdad o conceptualizar.
En la felicidad moral el goce está en la reflexión del pasado.
En la felicidad política tanto como
en la felicidad corporal, se parecen en tanto que el goce es en el presente
perpetuo, aunque en la felicidad política el goce es meritorio y procurado, en
la felicidad corporal el goce solo se procura.
Podríamos decir que los distintos
tipos de felicidad se pueden concebir en distintos tiempos, la temporalidad es
una capacidad de abstracción que el humano a internalizado a tal punto de
naturalizar y hacer este manejo del espacio-tiempo básico en su diario vivir.
La felicidad corporal es algo básico
y que todos los seres vivos se procuran y necesitan para existir. Mientras que
la felicidad política-honor es una decisión de esfuerzo constante, se podría
decir que es un goce de tres temporalidades y el que requiere más esfuerzo,
constante movimiento para obtener el placer del reconocimiento dependiente de
los otros, lo que se complica por los azares y por la competencia del honor con
los otros.
Por otra parte, la felicidad moral,
al ser consecuencia del autodominio y la ataraxia, siempre conlleva una
reflexión de lo que se hizo, y del juzgar del accionar anterior, un cierto
placer que si se condujo hacia la virtud, al ser un goce de reflexión del
pasado, de juzgar las decisiones, puede procurarse momentos después de la
decisión, al final del día, del mes, del año, o al final de una vida.
La felicidad intelectual puede partir
de una decisión, anclada en el proceso no necesita más que el material, el
espacio y el tiempo, o la contemplación misma, por lo que es la que nos podemos
procurar siempre, requiere muy pocos bienes externos y la que es propiamente
humana.
La búsqueda de las cuatro felicidades
mencionadas puede procurarnos un goce integral y completo del ser humano, pero
considerando que el alcance de cada una va a variar conforme a la edad y la
situación.
Cabe destacar que, si bien esta
clasificación de Aristóteles es fundamental, aún podríamos encontrar
especificadas y derivaciones, distintos tipos de placeres éticos entre otros.
Basta también al haber hablado de felicidad y goce, también hacer una
clasificación de estilo aristotélica de los distintos tipos de sufrimiento y si
hay intermedios entre sufrir u gozar. Cabe también recordar que esta ética
aristotélica ha derivado de una búsqueda de algo propiamente humano, es decir
una diferenciación con la animalidad o vegetalidad, lo que sería interesante
preguntarnos ¿realmente los animales y plantas solo buscan un placer corporal
en presente? no existen matices en lo que Aristóteles calificó de bestialidad y
pre-civilización? ¿No existe entre los animales otros tipos de goce que no son
únicamente bestiales y no son estos precedentes del goce racional? ¿Podría
haber por ejemplo un goce del movimiento en las aves, cuyo vuelo no siempre es
instrumental y se puede ver como se regocijan en el cielo sin motivo alguno, o
es uno de reconocimiento de la bandada? ¿no hay un goce del movimiento por ejemplo
en el deporte? ¿entraría este en la felicidad corporal?
BIBLIOGRAFÍA.
-
Aristóteles
(1994). Ética Nicomaquea (ed. bilingüe griego-español, traducción de J. Marías
y M. Araujo). Madrid: Centro de estudios constitucionales.
Aristóteles,
Ética a Nicómaco, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1981.
Ackrill, J. L.
(1984). Aristotle on Eudaimonia. En A. O. Rorty (ed.), Essays on Aristotle’s Ethics. Berkeley: University
of California Press.
Bosch,
Magdalena (2019) “La felicidad en
aristóteles: fin, contemplación y deseo” SCIO. Revista de Filosofía, n.º
16, Julio de 2019, 41-60, ISSN: 1887-9853
Elsa González Esteban (2004) “Una lectura actualizada de la ética
aristotélica. la mirada de martha nussbaum” Quaderns de fi losofi a i
ciència, 37, 2007, pp. 91-100
https://la-filosofia.com/aristoteles-etica-a-nicomaco/
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